lunes, 30 de julio de 2012

Trabajo colaborativo: oportunidad formativa para docentes

     




Una de las cuestiones que hoy ocupa el centro debate educativo en el ámbito internacional es la cultura de la colaboración y la colegialidad, así como sus implicaciones para el cambio en la educación.
     Considerando  lo anterior, el presente documento contiene información relevante sobre la problemática que existe en el colectivo docente de una zona escolar de la ciudad,  para  trabajar en forma colaborativa y la necesidad de su implementación  como estrategia de formación para mejorar su práctica educativa.
     Incluye también, información recabada a través del análisis minucioso de diversos modelos e investigaciones realizadas por diferentes autores sobre el trabajo colaborativo de los profesores y las deficiencias encontradas en sus resultados.
   Concluye con el establecimiento  de un propósito, que se pretende,  en un futuro, sirva como detonante para el diseño de una propuesta de intervención,  que propicie la implementación del trabajo colaborativo entre los equipos docentes de educación primaria como estrategia de formación, y generar espacios de intercambio y construcción de conocimientos en colectivo.                       
a)      Descripción del problema y contextualización
     Mi práctica educativa la realizo actualmente como asesor técnico pedagógico en una zona escolar perteneciente al nivel de educación primaria,  dicha zona está conformada por 17 escuelas, de ellas 10 están ubicadas en el área rural y 7  en la periferia de la ciudad, las  primeras son multigrado (organización incompleta) y las segundas de organización completa.
     Dentro de las funciones que realizo se encuentran la impartición de cursos de formación continua, talleres cortos  y diplomados, así como el seguimiento a  acciones de algunos programas implementados por la Secretaría de Educación Pública (SEP) entre los que destacan el Programa Nacional de Lectura (PNL) y el  Programa para el Mejoramiento del Logro Educativo (PMLE).
      En ese contexto, se puede señalar que en algunas ocasiones, durante el desarrollo  de las reuniones colegiadas en las que participan docentes y directivos, me corresponde coordinar y/o desarrollar algunas temáticas relacionadas con los programas arriba señalados en donde se tiene la oportunidad de intercambiar experiencias y puntos de vista respecto al trabajo docente.  Es importante, mencionar que la mayoría de ellos cuentan con gran experiencia en el servicio educativo  y  demuestran  interés en cuanto al desarrollo de los temas, sin embargo algunos son poco comunicativos, dado que su participación en la discusión de los temas es mínima, evidenciando cierta apatía hacia las actividades, que se manifiesta en comentarios como: “escucho hablar de didáctica, metodología y todas esas cosas” , aludiendo a que en los cursos siempre es lo mismo, otro expresa “siempre es lo mismo, nos dan cursos y cursos”, “se pierde tiempo”, es por ello, que difícilmente se integran a los equipos con compañeros de diferentes centros de trabajo, observan  actitudes de resistencia dentro de sus participaciones  de acuerdo a su situación personal o laboral.
     La experiencia como docente  permite evidenciar que en la mayoría de nuestra de los casos, nuestra práctica no se ajusta a los requerimientos del trabajo colaborativo. Se observa mayor disposición para el trabajo individual, en apariencia trabajan juntos, pero en realidad compiten entre sí, sin apoyarse unos a otros. Al momento del desarrollo de actividades grupales se dificulta la toma de acuerdos y la estructuración de equipos para la realización de las mismas. Si  logran organizarse en equipos, la carga de trabajo recae en dos o tres integrantes del mismo y los demás solamente observan.
     Lo anterior muestra que en el contexto donde se labora,  no existe el trabajo colaborativo, dado que los docentes tienen dificultad para dialogar e  intercambiar ideas,  siendo una necesidad el promoverlo para enriquecer la práctica educativa y construir aprendizajes en colectivo. Propiciando con ello el desarrollo de competencias para la vida así como la mejora de las prácticas educativas.
   Así mismo, el Plan de estudios 2011, señala en uno de sus doce  principios pedagógicos  “Trabajar en colaboración para construir aprendizajes”, que el aprendizaje se enriquece con la interacción social y cultural, en un ambiente de trabajo respetuoso y colaborativo. Y enfatiza  la importancia  de  reconocer  las características de  este principio y de incorporarlo  a la práctica docente para orientar las acciones para el descubrimiento, la búsqueda de soluciones, coincidencias y diferencias, con el propósito de construir aprendizajes en colectivo.
        De acuerdo a lo anterior,   se plantea la siguiente interrogante:
¿Cómo favorecer el trabajo colaborativo en las reuniones colegidas realizadas por docentes de educación primaria?
b)      Estudios que han investigado el problema y/o situaciones de la realidad
    Una de las cuestiones que hoy ocupa el centro del debate educativo en el ámbito internacional es la cultura de la colaboración y la colegialidad, así como sus implicaciones para el cambio en la educación.
   Tomando en cuenta que el aprendizaje no se da en solitario, sino que por el contrario, la actividad autoestructurante del sujeto está mediada por la influencia de otros, en el ámbito educativo, la posibilidad de enriquecer el conocimiento, ampliar las perspectivas y desarrollarnos como personas está determinada por la comunicación y el contacto impersonal de los docentes y compañeros.
     Por ello, Jiménez, K. (2000) menciona que el trabajo colaborativo debe ser considerado como un beneficio y no como una obligación. La formación de habilidades para el trabajo colaborativo es un requerimiento para la educación y se debe considerar estrategia metodológica.
     Sin embargo, los enfoques han ido variando y, conforme lo hacen, enfatizan en la participación y la implicación de las personas, pues esto constituye un principio del trabajo colaborativo, el cual favorece también los cambios que requiere el sistema educativo para atender las necesidades de formación en la actualidad.
     En ese sentido, Moreno (2006) menciona que mucho  se ha dicho que la colaboración y la colegialidad encierran muchas virtudes y que a menudo se presentan como estrategias especialmente provechosas para promover el desarrollo del profesorado.
     Tal es así, que en la actualidad la práctica educativa se entiende como un proceso formativo continuo y permanente que compete a cada maestro pero también al colectivo.
     Al respecto, Lieberman y Grolnick, (2003) afirman que para que el profesor pueda ser profesional autónomo de la docencia debe atender la colaboración como pauta a su superación y no depender totalmente de expertos que vengan a darle recetas o soluciones impuestas a problemáticas específicas propias de su práctica educativa, ya que el trabajo profesional, por naturaleza, no es propenso a la mecanización.
     Mas sin embargo, de acuerdo a esto, Johnson y Johnson, (1986) afirman que existen cinco elementos que deben tenerse en cuenta para el trabajo colaborativo: interdependencia positiva, promoción a  la interacción, responsabilidad individual, habilidades y destrezas de trabajo grupales e interacción positiva.
     Así mismo, este estudio encuentra que las dificultades más comunes que surgen en el trabajo colaborativo se basa en la resistencia del docente para trabajar en equipo y encuentra como ventaja que la educación  distancia privilegia el poder incluirse en un grupo de profesionales y  el desarrollo de  competencias transversales como son: autoconfianza, lucha contra la  resistencia. 
         Y de acuerdo con Imbernón (1998), la preparación profesional del docente va de la mano con el desarrollo de la institución, puesto que con el trabajo y el aprendizaje de manera colaborativa se logrará el crecimiento individual e institucional, lo contrario sucedería si el docente  continua con sus prácticas tradicionales en el aula y en la escuela sin la reflexión de lo que se espera de su quehacer educativo, lo que se  constituye en  una desventaja para la acción educativa.
        Al respecto, Escorcia y Gutiérrez, (2009),  nos dicen:
     Los docentes deben superar el aislamiento y potenciar el trabajo colaborativo, que contribuya a la consolidación de una nueva cultura cooperativa profesional y la modificación de esquemas tradicionales de gestión, tanto de los centros educativos como de la docencia del aprendizaje, acercándose más al contexto y a los protagonistas, para promover el cambio social y cultural.
     Se debe de hacer énfasis en la importancia de que los conocimientos, creencias y habilidades construidos socialmente, en un proceso de colaboración y en la persona entera, a  la cual se considera  agente participativo en un mundo que es constituido mutuamente y que,   a pesar de ello, no se ha logrado que se apoyen totalmente por lo que se debe seguir insistiendo  en ese punto.
     Diversos autores certifican en múltiples estudios, en otros países y contextos (Little, 1982; Purkey y Smith, 1983; Stuart y Scott, 1990; Rutter y otros 1979; y Reynolds,1992) que la colaboración entre docentes y aun en diferentes centros educativos es uno de los factores clave relacionados con la mejora de los aprendizajes y plantean que la colaboración es un modo de trabajar de dos o más personas, compartiendo recursos para el logro de propósitos específicos durante determinado tiempo y que tiene como características principales: ser  voluntario, establecer igualdad de condiciones, se basa en la lealtad y la confianza recíproca, implica equidad, voluntad de transformación y mejora, supone realizar en común lo que se pretende alcanzar.  (Hall y Wallace, 1993). Pero, en su mayoría, los autores encontraron, en sus resultados, gran dificultad para vencer la actitud individualista y competitiva de algunos docentes, entendiéndose por competitiva, la actitud para lograr objetivos o realizar tareas de manera individual.
c)       La importancia del estudio para una audiencia
     La importancia de esta investigación  radica en que el trabajo colaborativo es una de las necesidades más  apremiantes de la educación actual, se constituye  como actividad imprescindible de formación para mejorar la práctica educativa y la formación integral, tanto de alumnos como docentes;  implica pasar de una práctica aislada a un trabajo caracterizado por el diálogo y la discusión profesional, crear un ambiente de respeto, de autorreflexión grupal, de sentido de  responsabilidad y compromiso para realizar el esfuerzo de alcanzar el objetivo común: la calidad educativa.
     Así mismo, el trabajar en colaboración ofrece  la oportunidad de aprender y trabajar en conjunto las distintas propuestas de enseñanza, propicia el desarrollo  de habilidades para relacionarse y comunicarse, favorece la adquisición y práctica de valores como: la tolerancia, el respeto  y la disposición para escuchar.
    Tomando en cuenta que la colaboración es una actitud, una capacidad a desarrollar hoy y mañana, un deber de todo profesional, una inexcusable característica del sentido profundo de ser profesor y profesora que no radica en otra cosa que en cooperar con otros para posibilitar aprendizajes (y aprender uno mismo en ese empeño) es que en el Plan 2011 de educación  básica, se enfatiza este as
pecto como uno de los principios pedagógicos que lo sustentan.
d)      Establecimiento del propósito
Contribuir  a que los docentes en funciones directivas de educación primaria  implementen  el  trabajo colaborativo como estrategia  de formación para   fortalecer el liderazgo académico transformando su práctica educativa  y con ello  elevar la calidad educativa.

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